En los últimos 5 años aumentó en un 36 % la venta de propiedades a manos de extranjeros, especialmente usadas como casas de veraneo en Suecia. Ellos están comprando terrenos y fincas, para consolidar lo que parece una tendencia en alza. La estadística representa, en Lantmäteriet, por ejemplo, que cerca de 80.000 propiedades suecas ahora están en manos de dueños extranjeros. Según la misma valoración, los daneses son quienes más compran propiedades allí, luego los alemanes, y también noruegos, estadounidenses y británicos. Sin embargo, en el último año han comenzando a sentirse los holandeses.
Para los agentes inmobiliarios suecos, los daneses escogen las casas antiguas, mientras que los alemanes se inclinan por adueñarse de casas más modernas, en la periferia de los pueblos. Una razón que explica la llegada de los holandeses es que su país, al estar densamente poblado, los lleva a procurar, y de hecho esto se encuentra en Suecia, superficies menos pobladas. Esto confirma otra tendencia europea: las personas buscar evitar los efectos de la superpoblación, los ruidos y los perjuicios de la contaminación. Crece la demanda de grandes terrenos, o por lo menos vivir en entornos naturales y limpios. La mayoría de estos nuevos dueños viven la mitad del año en Suecia.
Otros aspectos de vivir en Suecia se desprenden del informe anual del Instituto de Empleo, el Arbetsförmedlingen, en donde se asegura que a lo largo de 2011 se han planificado crear 65 mil nuevos puestos de trabajo en el país. Allí también se habla de la incorporación de mano de obra al mercado, para sostener el cambio generacional y reemplazar a los trabajadores más viejos, de modo paulatino. Otra conclusión es que por el momento el mercado laboral no está amenazado, pero que en caso de no tomar medidas, la situación sería de graves consecuencias dentro de un período de 5 a 10 años.
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